Sensacional de escrituras 1

Desde hace medio año, más o menos, empecé a ver publicaciones en Twitter de un proyecto que sonaba interesante: Sensacional de escrituras. Las creadoras del proyecto lograron mantener el suspenso unos meses hasta que por fin hicieron su presentación oficial: es un ensayo-curso por entregas. Estoy familiarizada con el concepto de las novelas y los cursos por entregas, pero no recuerdo haber visto antes un ensayo en esa modalidad (aunque es posible que el cansancio perenne me impida recordar con precisión). También debo decir que los textos que he leído y que fueron creados de esta manera los leí ya terminados y compilados en un volumen completo, por lo que en realidad nunca he sido partícipe de la curiosidad y expectación que van de la mano de un texto por entregas.

Seguí el proyecto de cerca, pero debo confesar que postergué una y otra vez el ejercicio de entrar al kickstarter que armaron para fondearlo, y tuve que esperar un poco para poder adquirir el tomo 1. Gracias a la tienda en línea de la librería Casa Tomada, en cuestión de días pude tener en mis manos el no-libro en menos de una semana. No sé si es una costumbre de editora o una manía personal, pero lo primero que hago al tener un libro en mis manos es revisar la página legal y el colofón, y fue ahí donde el texto comenzó a hablarme, pues se enuncia como un no-libro, y enlista a sus colaboradoras como «vivas»: escritora viva, ilustradora viva, editora viva… Me pareció curioso, y antes incluso de leer la primera página decidí autonombrarme como una «lectora viva». Lo sentí natural aunque no sabía si tenía que ver con lo que yo estaba pensando, y es que desde hace un año vivo con la constante angustia de ser cada día más una trabajadora que una persona. Una persona sería una lectora viva, activa, que puede sumergirse en un texto y vivirlo. Pensando en mi yo lectora, tengo miedo de que las responsabilidades me absorban y me conviertan en una no-persona, que lee pero solamente registra el significado que cada palabra tiene en el diccionario, sin más.

En fin, volviendo al no-libro… Empezamos bien, ese tomo 1 y yo. Con ojos de lectora viva comencé mi trayecto por las primeras páginas. Agradecí la escritura amena y sencilla, pero también los cuestionamientos directos, que en mi mente dieron vuelta hasta convertirse en preguntas más grandes. ¿Por qué tenemos las ideas que tenemos de la escritura y, por lo tanto, de las personas que escriben? ¿Por qué idealizamos a quienes escriben, al grado de juzgarnos con una dureza innecesaria si pensamos en hacerlo? En alguna página hay un sencillo test que nos pregunta por qué escribimos. ¿Podemos llamarnos escritoras? ¿Tenemos que ser como esos grandes genios literarios que vemos en las solapas de los libros? Sentí que leí muy lento un no-libro que en realidad no es tan extenso, pero la realidad es que gran parte de mi proceso de lectura se dio lejos de las páginas impresas. Cuestionar las ideas que tenemos de estos temas, tal vez incluso desde la infancia, es un ejercicio que toma tiempo, y avanzar en mi lectura significó también tener nuevas preguntas en las que pensar. Muchas de esas preguntas siguen sin una respuesta concreta, pues las sigo pensando.

Ya que escribo este blog, como he escrito tantas cosas antes y seguiré escribiendo después, no es sorpresa decir que soy una persona que escribe. Pero miren, no me nombro escritora, es algo que aún da vueltas en mi cabeza y que me hace volver a leer pedacitos del Sensacional de escrituras (que, acabo de notar, no les dije que se llama Escritura de sí). Escribo desde que tengo memoria, pero en mi mente solamente sería escritora cuando fuera grande y lograra algo tan perfecto como para publicarlo. Pero también soy editora y sé que no funciona exactamente así. Soy lectora y he visto libros en los que es evidente que no funciona así. Sé que las escritoras se equivocan, necesitan guía, que a veces sus textos son una de esas bolas de estambre que hay que desenredar con paciencia. ¿Las que sí se nombran escritoras sentirán que ya son grandes y que escribieron algo perfecto? ¿De eso se trata la escritura, o es que me cuesta trabajo soltar esa idea aunque ya acepté que es falsa?

Puedo decir, de nuevo como una lectora viva, que lo que me deja este no-libro son muchas preguntas. Pero puedo decir también que está bien hacerse preguntas. Está bien sentarse a pensar por qué escribimos, qué esperamos al escribir, o si estamos intentando encajar en esa idealización del genio inspirado que escribe libros dignos de un Nobel, olvidando que, genio inspirado o no, primero se es persona, persona viva. ¿Quiero decir que este texto solamente interesará a quienes escriben? No, porque las mismas preguntas aplican a las personas que leen que, curiosamente, tampoco se nombran siempre como lectoras. Hace falta que cuestionemos la idea de que el mundo literario es solamente para algunas personas (las más cultas, las que tienen ortografía perfecta, las que han leído los clásicos, y la lista puede seguir infinitamente). Necesitamos dejar de idealizar a quienes escriben, pero también a quienes leen. Necesitamos que no nos dé pena, y no sentirnos fuera de lugar al nombrarnos como escritoras o lectoras.

Sobra decirlo, pero ya espero el tomo 2.

Sobre este no-libro:

Sensacional de escrituras
Tomo 1: Escritura de sí

Alejandra Eme Vázquez
Salomé Esper
Ana Laura Pérez Flores

Edición autogestiva

Sigue el proyecto en:
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